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P. 20. ¿Dejó Dios a todo el género humano pe­recer en su estado de pecado y de miseria?

R. Habiendo Dios, de su propia soberana voluntad, elegido desde el principio a los que han de gozar de la vida eterna, entró en una alianza de gracia para libertarles de su estado de pecado y de miseria, e introducirles en un estado de sa­lud, por medio de un RedentoR.